viernes, 20 de abril de 2012

Despedida..

Yo podría haberle puesto un punto final.

Decidir que no respires, que no pises mi sombra,
hacerme humo, incinerarme a tus pies.

No creí que de tus palabras iban a crecer espinas,
ni que bajo mi sombra te esconderías para hacerme hiel.

Tampoco sabía lo que me iba a pasar si te ibas.

Había medido y controlado cada céntimo que cuesta la vida,
pero ninguna ideología, ni medida, ni forma
habría llenado el vacío que quedó.

No me dijiste lo que podía pasarme,
tampoco me dijiste que lo que importaba no era tu nombre,
sino la forma en que susurrabas esas letras al encuentro de los dos.

Ya no hay veneno. Sino pociones que ridiculizan mi adiós.

Y me sangra la voz de tanto cantarle a la noche,
de embrujar con mil estrellas algún manto negro-azul.

Tengo un dolor espinado, ardiente, estrangulado, consumido ...

...como una llama voraz.

Como se consumen las estrellas una noche de tormenta,
como se pierden mis lágrimas al escuchar tu voz.


Luna Seta





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