sábado, 14 de agosto de 2010

Ellos saben.

Ellos cambiaban los colores de sus sueños
y la paz entera dibujaba sus rostros.
Tenían la esperanza en sus ojos
y sus ilusiones nunca ultrajadas,
tan cerca de la piel...

Su fuego encendía caminos
Caminos desencontrados
caminos antes oscuros.

Sacudían el viento campaneante

y sus sentidos todos
se fijaban en el ruido.

Respiraban, intensos.

Un tren pasó y ellos, al borde del andén, casi pisando la nada... lo saludaron

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