..los días se habían vuelto siniestros como mares revueltos y tu figura ya no estaba ahí.Algo en sus espejos estaba tristemente empañado y las miradas permanecían bajas, perdidas, indomables.
No había Dios ni dioses para nadie.
Una oscura ola de odio se apercibía en el aire y aquellos cuyas sonrisas algún día habrían significado éxtasis, amor, fantasía, pasión, estaban siendo aplastados por la inmundicia de sus propios actos.
Quienes en algún tiempo, habrían logrado musicalizar todos sus actos, solían decir que la música tenía una cantidad finita de combinaciones, y ya no había nada para componer.
Los cuentos de hadas habían sido censurados, la fantasía era considerada demasiado subversiva.
El ser humano, teniendo capacidad para volar, había optado por reptar.
Sin sueños, sin ilusiones, sin familias, sin sonrisas, sin amor, sin fe, sin canciones, sin historias que contar.
Las calles eran humaredas turbulentas, pero más por el gris de los trajes que por el espeso humo de los automóviles.
Había gritos, profundos gritos de dolor. Pero también había silencio. Y el silencio también silenciaba los gritos.
Había personas, que silenciosamente, habían dejado de luchar. La lucha por el cambio era algo viejo. Algo de otro lugar.
El asesinato se había convertido en una opción, y la naturaleza había llegado a desdibujar su propio nombre. Nada ponía el límite entre lo bueno y lo malo, la vida era una línea recta sin sentido, y tu figura ya no estaba.
Tu figura no se divisaba ahí, o tal vez se había perdido en la neblina.. a medio paso de mi nariz.
No podía preguntar si estabas porque esos ojos furiosos, sin destellos y sin ánimo, ya no buscaban nada...
Y esa lucha encarnizada de la que hablaban, y esas estrellas furiosas que te iban a conceder deseos, y esas historias que iban a permanecer en nuestras vidas... mi corazón se estaba desvaneciendo con esas cosas también, como una mochila pesada; y tenía miedo de que mis ojos perdieran los destellos, mi sonrisa se apagara, mis ropas se volvieran grises, y mi corazón no fuera más que un órgano destinado simplemente a extender mi vida por un poco más de tiempo. Tenía miedo, porque tu figura no estaba, apenas en mis sueños..
Me preguntaba qué me salvaba y mientras esperaba acurrucada sobre mi propio cuerpo apoyado sobre una puerta cualquiera, oí tras esa puerta un llanto desconocido. Abrí la puerta intentando no hacer ruido y lo vi (debo admitir que a mis ojos les dolió): una madre tomaba entre sus brazos, cansada por la espera, a un niño pequeñito. Abrazaba su cuerpito desnudo, y lo apoyaba refugiándolo en el suyo, protegiéndolo de todo, sabiendo que en ese instante, había nacido una esperanza; ella estaba llorando, y el brillo de sus ojos revelaba que el llanto era de felicidad.
Yo también lloraba. Cerré la puerta y miré una rama seca que estaba frente a mi. Tenía un capullo de seda (tal vez el único que quedaba) y se estaba abriendo. Una mariposa salió volando rápidamente. Ojalá tuviera tiempo de atravesar el océano.
Un pájaro cantó, y a través de mis lágrimas, pude divisar tu figura.
miércoles, 18 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
Insensatos.
Caen sin aire, percibiendo desganados un horizonte lejano.
Y en esa melancolía sobreactuada mezclan todos sus sentidos.
Pierden la magia en el camino.. sin destino, sin rumbo.
Una vez perdidos, el cielo y el infierno pierden significado.
Ilusiones transmutadas, creencia de descreídos.
Garabatean sus vidas desde el silencio, y sin pedir permiso se meten en tus sueños.
Mienten sin miedo, sin moderación. Se mienten ellos.
Insensatos. Como andar de vagabundo,
como publicidad de absurdos,
como el arte de mentir.
Como un insulto animal,
como fiera sin cautela.
Insensatos.
Y en esa melancolía sobreactuada mezclan todos sus sentidos.
Pierden la magia en el camino.. sin destino, sin rumbo.
Una vez perdidos, el cielo y el infierno pierden significado.
Ilusiones transmutadas, creencia de descreídos.
Garabatean sus vidas desde el silencio, y sin pedir permiso se meten en tus sueños.
Mienten sin miedo, sin moderación. Se mienten ellos.
Insensatos. Como andar de vagabundo,
como publicidad de absurdos,
como el arte de mentir.
Como un insulto animal,
como fiera sin cautela.
Insensatos.
sábado, 14 de agosto de 2010
Ellos saben.
Ellos cambiaban los colores de sus sueños
y la paz entera dibujaba sus rostros.
Tenían la esperanza en sus ojos
y sus ilusiones nunca ultrajadas,
tan cerca de la piel...
Su fuego encendía caminos
Caminos desencontrados
caminos antes oscuros.
Sacudían el viento campaneante
y sus sentidos todos
se fijaban en el ruido.
Respiraban, intensos.
Un tren pasó y ellos, al borde del andén, casi pisando la nada... lo saludaron
y la paz entera dibujaba sus rostros.
Tenían la esperanza en sus ojos
y sus ilusiones nunca ultrajadas,
tan cerca de la piel...
Su fuego encendía caminos
Caminos desencontrados
caminos antes oscuros.
Sacudían el viento campaneante
y sus sentidos todos
se fijaban en el ruido.
Respiraban, intensos.
Un tren pasó y ellos, al borde del andén, casi pisando la nada... lo saludaron
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