Tus manos frías tomaban carbón;
y en esa pared helada y blanca,
a partir del vacío y de la nada,
garabateaban...
Tus pies descalzos,
sobre un piso de baldozas rotas,
rotas y rojas,
bailaban el silencio,
querían correr.
Respirabas..
y tu aliento helado cantaba una canción,
una canción que ya nadie recuerda más.
Es como tararear sonriendo,
es tararear comiendo dulce de leche.
A cucharadas.
Luna Seta