lunes, 20 de diciembre de 2010

Identidad

Como entre multitudes alborotadas y cuerpos que se empujan contagiándose,
gritándose la angustia de vivir en ese roce inevitable del tráfico humano de temprano por la mañana.
Como la soledad de una noche vacía.
Cerca del abismo, lejos de comprender que atravesar no es destruir, sino dar sentido: atravesás con la espada...
... y no te queda nada.
Las flores que no tuviste el valor de regalar, deshechas en tus manos...
Los besos que no supiste dar, desgastándote la piel.
Y no quedan palabras... todo se esfuma antes de tocarte.
Y los abrazos no redimen, no resignifican, ya no iluminan...
Aprendiste una postura, ensayaste una expresiòn.
Creiste saber de què tenias que hablar..
Diste la espalda sin saber por què.
Cubriste tu cara...
...y te perdiste. Y si quisieras volver,
¿Donde està el camino que te trajo hasta este lugar?

¿y los espejos? ¿Donde están para mostrarte, tarde por la noche, esto en lo que te convertiste?
A la noche, cuando todos se van a dormir, sobre todos las noches de calor...
El acné.
Las ojeras.
La coloradez.
Las cicatrices.
Las puntas florecidas.
Los pelos.

Todo está ahí para recordarte, mortal, quién sos.

Pero antes de partir.. dejame que te abrace y te mire a los ojos
antes de que te pongas otra vez tu disfraz preferido: ese que usás para presentarte en sociedad.



Luna Seta